Álvaro García, “Pastor extremeño en los Alpes, conviviendo con lobos”

Álvaro García, “Pastor extremeño en los Alpes, conviviendo con lobos”

 

ENTREVISTA  A ÁLVARO GARCÍA RÍO-MIRANDA

“Pastor extremeño en los Alpes, conviviendo con lobos”

 Nos alegra y nos sentimos cómplices de la gran repercusión que el vídeo de Álvaro García Río-Miranda ha tenido en las redes. El pasado 8 de Septiembre tuvimos el placer de que nos concediera esta entrevista que vería la luz varios días después en forma de vídeo. Muchas gracias de nuevo Álvaro por haber colaborado con nosotros una vez más.

Álvaro, extremeño de 28 años, amante de la naturaleza, ganadero de vocación con valores conservacionistas, colaborador con la Sociedad Extremeña de Zoología, siempre abierto a cambios en su explotación que pudieran mejorar las condiciones de todas las formas de vida silvestre adyacentes a la misma, decidido, apasionado y luchador.

Tras marcharse a los Alpes en busca de una mayor rentabilidad y nuevos conocimientos para su profesión, nos habla de los problemas del sector ganadero en dos zonas comparando dos situaciones diferentes, una sin lobo en Extremadura y una con lobo en una de las zonas más escarpadas de Europa.

-¿Cuál es tu trayectoria en el mundo rural y cuáles fueron tus primeros pasos en la ganadería?

Bueno, empecé en esto hará 4 años ya, de forma “profesional”. De toda la vida me han gustado los animales y el ganado. De pequeño tuvimos caballos en casa, un montón de perros, y al final, siendo un niño de pueblo, de una zona agrícola y ganadera lo vives a diario, no me viene de familia, pero siempre tuve estas inquietudes.

Con mi amigo Jose María siempre andábamos tramando algo, tuvimos unas borregas, gallinas, patos, huerta, un poco de todo. Generalmente siempre he trabajado en la industria, y en otras muchas cosas distintas, pero en general en el montaje, también en la fruta y cosas así.

Hice los ciclos formativos de trabajos forestales por que quería dedicarme al campo y tras una etapa de ahorros, y con la grandísima ayuda de mis padres, compré un rebaño de cabras y me asenté en Sierra de Gata, concretamente en Descargamaría, había estado trabajando con vacas unos meses y siempre con algún amigo que tenía ganado, muchas veces con mi maestro Jacinto.

Ahí empezó todo, y la que fue una época muy feliz de mi vida.

– ¿En qué momento decides irte fuera de España y cómo te atreviste a comenzar esta nueva aventura?

Bueno, más que una decisión fue por necesidad. La explotación de la cual soy socio carecía de rentabilidad, pero se había llevado mucha inversión, al final estás contra las cuerdas económicas y pierdes el miedo, en principio pensé en ir a Francia, a las temporadas de fruta y tal, pero conocí la demanda de pastores y ganaderos en la zona de los Alpes y aluciné con la cantidad de ofertas. Conseguí un contacto y me vine, todo muy rápido la verdad, no tuve tiempo de digerirlo demasiado hasta que llevaba una semana aquí. Para mí mismo fue una gran sorpresa, es una gran experiencia y una oportunidad de ver mundo y viajar, además haciendo lo que me gusta y al final, aunque poco reconocida, es mi profesión.

-¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a tu puesto de trabajo sobre el estado de aquella explotación y aquellos montes?

Vi una problemática parecida a la que hay en España, el sobrepastoreo y la extensión de la vaca como casi único animal presente. El pastor al que vine a sustituir no era demasiado aplicado y el rebaño estaba un poco flojo, en general los rediles y demás todo un poco desastre bajo mi punto de vista. Realmente si no es por la pluviometría y la fertilidad del suelo, estarían peor. Son muy responsables con el tema del fuego, cuidan la montaña. En general los arrendatarios de estos montes públicos se preocupan mucho por ellos y los cuidan, el gobierno también pone muchas facilidades para su explotación, incluso pone los medios necesarios.

-¿Qué características tiene la explotación? ¿Hay alguna problemática constatable?¿Cuántos perros tienes y cuántos crees que son los ideales para este tipo de rebaños?

Cuando yo llegué había 400 ovejas, antes había 500. Pero se van llevando los corderos y el desvieje, así que queda lo que son las madres y los carneros recién echados.

Las problemáticas económicas son parecidas. Los precios son mejores que en España, el poder adquisitivo es bastante superior. Aún así los números para obtener rentabilidad son parecidos a los que hay en nuestro país.

Como principal problema, los precios de un mercado plagado de intermediarios y márgenes que se quedan por el camino y que dificultan el acceso al consumidor, como en todas partes.

Respecto a los perros, tengo dos montaña del Pirineo, el mastín de aquí. Con la presencia constatada del lobo, recomendé a mis jefes tener al menos dos más, pero esa es decisión suya. Bajo mi punto de vista, un mínimo de un perro cada 80-100 cabezas. Traje mis dos careas de casa, ya que es difícil trabajar con un perro que no es el tuyo, y encima si no habla español.

-¿Cómo es un día normal de trabajo allí?

Pues normalmente me levanto a las 7 y sobre las 8 estoy saliendo con las ovejas. Recojo sobre las 11:30-12 para comer ya que estas razas aguantan muy mal el calor y enseguida se agostan si aprieta un poco. Por la tarde salgo sobre las 3 y estoy hasta las 20-20:30, básicamente cuando va oscureciendo. Pero vaya, esto es orientativo, los animales sólo tienen el reloj del sol y del estómago.

-¿Has tenido ya algún encuentro con lobo allí?

Lo he visto una vez, muy mal, en la linde del bosque de una de las praderas. A última hora dos ovejas pegaron un respingo hacia atrás y allí frenó, los perros salieron enseguida a por él y lo corrieron lejos. Se nota cuando es el lobo, por que los perros se comportan de una forma muy peculiar, hasta los careas se ponen nerviosísimos.

Tuve un “ataque”, a una oveja que no se recogió por la tarde, pasó la noche sola en el monte y al día siguiente la encontré muerta y parcialmente comida. Estuvo 3 noches comiéndola aunque fue un fallo mío desde luego. Al recoger vuelvo a repasar el careo, precisamente por estas cosas, pero casualidad que no llevaba campanillo y no la ví.

Desde entonces solo lo barrunto por la noche desde la cabaña, ya que los perros ladran desde el redil, y como digo el ladrido es particular, parece que es distinto a como se comportan frente al jabalí u otros animales, pero puede ser solo una impresión mía. Para evitar ataques dispongo de rediles eléctricos, los cuales son bastante efectivos.

Al tener sólo dos perros, duermen dentro del redil con las ovejas, si estuvieran fuera podrían engañarlos, alejarlos del rebaño y el otro lobo aprovechar para atacar. De esta forma protejo al rebaño, los perros disuaden al lobo, y también protejo a los perros, ya que la manada que ronda por aquí se compone de al menos 3 adultos y 2 cachorros de este año.

Si dispusiera de al menos dos perros más, dormirían fuera del redil, ya que ellos se reparten el trabajo perfectamente y aunque dos salieran a correr al lobo, habría otros dos con el rebaño, es cuestión de números y adaptarse.

La presencia de lobos es información de la guardería forestal de la zona, constatada con fototrampeo.

Pero vaya, prefiero 20 lobos que un veterinario de la Junta saneando de tuberculosis, el caso es que a mí no me preocupa en exceso, si que en días de niebla y con esta orografía, es difícil controlar todo el rebaño a la vez, pero como digo, los perros lo barruntan todo enseguida y uno está más alerta. Son realmente buenos perros estos dos, no son míos, pero estoy muy orgulloso de trabajar con ellos.

-¿Qué prácticas usas allí para disminuir los ataques de lobo y cuál es su comparación con las de España?

Bueno, básicamente lo que te comentaba en la respuesta anterior. Aquí, al ser alta montaña no hay corrales, ni naves, ni majadas, por lo que el redil eléctrico es una buena solución, los perros, y por supuesto estar con ellas.

Pero en España tenemos como mejor ejemplo montones de ganaderos y pastores que llevan toda la vida conviviendo con él, y con hacerles caso, es más que suficiente. No podemos esperar que dejando el ganado suelto por el monte no le meta mano el lobo, es una cuestión de responsabilidad y de profesionalidad.

– ¿Cómo se comporta el gobierno y la población local frente a la presencia de lobo?

El gobierno facilita bastante las cosas, promueven el uso de perros ganaderos, pone a disposición del ganadero medios, carteles, folletos y campañas educativas de cómo comportarse ante ellos para toda la población que disfruta de la montaña.

Como en todas partes los ganaderos andan un poco de uñas, aquí hacía 100 años que no veían un lobo ni se le esperaba, así que es algo nuevo  y tienen que adaptarse. Hay sectores muy radicales como en todas partes, también hay indemnizaciones por daños, pero suelen llegar tarde y escasas por lo que me cuentan, pero sí que hay una fuerte apuesta por la prevención, que es de lo que carecemos en España.

Respecto a la población, realmente no tengo ni idea, apenas tengo contacto con nadie y sin saber bien el idioma es difícil tener conversaciones efectivas, pero sí que he notado bastante desconocimiento respecto a este tema.

-¿Notas alguna diferencia del ganado suizo al ganado español?

Difícil, el ganado de cada región está adaptado a ella. Si que aquí el ganado, por lo que sea, es más tranquilo. Creo que un poco más delicado, pero son pensamientos subjetivos, no sabría decir. No creo que haya gran diferencia.

-Respecto a tu tiempo en el monte, ¿En qué piensas o qué haces cuando pasas tantas horas tú sólo vigilando el ganado?

¡Buena pregunta! Pues tiene uno mucho tiempo de darle vueltas a la cabeza. En el futuro, en la gente que quieres, en casa, ya sabes, cosas de estar lejos. Disfruto mucho de la naturaleza desde siempre, y bueno, viendo pájaros, rastros, señales… Entre eso y estar pendiente del rebaño no te aburres.

Algún libro va cayendo, siempre a trompicones, pero con los teléfonos andas siempre conectado, y es más llevadero.

-¿Qué ventajas ves de tener lobo alrededor de una explotación ganadera?
El control de la fauna silvestre.

En Extremadura tenemos un enorme problema con las zoonosis, que de verdad arruinan a familias enteras, y todos sabemos que la raíz de ese problema radica en la pésima gestión de la fauna silvestre que se realiza desde el sector cinegético y la administración como cómplice.

No pueden esperar erradicar enfermedades sometiendo a control solamente a dos especies de ganado doméstico, es una farsa y un teatro para disimular ante Europa, mientras la caza se sacude las pulgas de los accidentes de tráfico, de toda responsabilidad, mientras sigue cebando animales y creando querencias en especies salvajes.

Que no me cuenten historias, por que no es normal ver manadas de 80 ciervas en las Villuercas, Sierra de San Pedro o Monfragüe. Lo que se está haciendo en La Vera con las cabras es un despropósito, están abocando a la gente que está los 365 días del año a pié de monte a la ruina, es desolador, y todo por el provecho de unos pocos, que pisan el monte 4 domingos al año.

Mucho dinero, y mucho más en negro, ese es el problema, y que las élites son las que van a esos espectáculos dantescos.
Si contemplamos al lobo como recurso turístico, patrimonio de todos, yo sólo le veo ventajas.

¿Qué es lo que más te ha impactado de cómo se hacen las cosas en Suiza en este ámbito?

Bueno a nivel de pastoreo, es lo mismo en todas partes, con sus pequeñas diferencias. Pero si que la administración se involucra de verdad con mantener estas costumbres y esta economía. Equipan los montes con cabañas para pastores y hay planes para divulgación como antes comentaba. Creo que en este caso es un aliado, y no un enemigo, como lo es en nuestra casa.

-¿Disfrutas de tu profesión?

Sí claro, si no no estaría aquí. Si no te gusta y te motiva, esto se aguanta mal. Ya sabes, ni fiestas ni descanso. Es muy bonito para mí tener esta forma de vida, más que profesión, aunque como en todo hay días buenos y días malos.

-¿Cuáles crees que son los principales problemas de las explotaciones ganaderas en España?

La falta de rentabilidad, los intermediarios, la falta de valor añadido, el poco aprecio por el consumidor, la falta de conciencia en este sentido.

Los precios son los mismos desde hace 30 años, los altos costes y la mecanización de las explotaciones es una gran trampa económica, que se vale de una mejora en la calidad de vida del ganadero, pero a un altísimo precio.

El paso al intensivo también es una gran trampa, la dificultad de acceso a la tierra, el inmovilismo de los gobiernos autonómicos frente a Europa han consentido convertir el sector primario en una presa para los mercados. Te aprietan lo justo para no arruinarte, según les convenga, y mantenerte con la bota en el cuello para controlar los precios a placer.

Básicamente, globalización y capitalismo, por muy marxista que suene, es la realidad.

-¿ Y en Extremadura?

Pues lo mismo, exactamente lo mismo, con el agravante de la dificultad en la venta, saber vender y que se aprecie lo de casa en casa.

– Como pastor, ¿Extremadura con lobos o sin ellos?

Pues ojalá. Ojalá y llegasen, y consiguiesen regular a los herbívoros silvestres. Pero para ello necesitamos un plan de actuación, no dejar al sector cinegético a sus anchas y un gran plan de información a todo el sector ganadero, efectivo, pueblo a pueblo, casa por casa.

Hay que hablar y mucho, enseñar, concienciar y demostrar que se puede, costará cambiar hábitos, pero es inevitable.

Y en Extremadura, para bien o para mal, tenemos que tirar de turismo, ya tenemos el ornitológico, el monumental, el de naturaleza.

¿Qué más podríamos pedir si un pajarero inglés puede venir a ver las grullas por ejemplo, y además puede ver lobos en las sierras que son su feudo?  Yo sólo veo ventajas

-¿Si en Extremadura tenemos tanto potencial ganadero y no hay depredadores qué es lo que falla para que se cierren tantas explotaciones?

Pues como te he comentado antes, falta de precios dignos. Hay relevo generacional, pero con grandísimas dificultades para acceder a financiación y tierras, a no ser que te venga de familia. La incorporación para jóvenes agricultores es un timo, es un lavacaras, mucho humo.

¿Cómo puede ser que un chaval que conocí, con 60 cabras, con pasión, con ganas, y con cojones, se la denieguen por que para la junta ya es ganadero profesional? Es completamente inverosímil, te exigen por ejemplo 220 cabras para ser explotación prioritaria, que vives de ello vamos ¿Y a este chaval, con 60 ya se le considera ganadero? ¿Que ya vive de ellas? Yo no lo comprendo.

Tuve conversaciones con la misma consejera, con la directora general de la PAC para presentar quejas a este respecto, y para nada. Sólo intencionesy nada de hechos. A mí mismo se me denegó en su día por ser titular de una cartilla ganadera vacía, cero animales.

Una locura y un despropósito.

Desde aquí agradecemos a Álvaro su implicación con el medio ambiente y desarrollo rural, así como ponemos en valor la figura de todos aquellos pastores que como él, día a día trabajan en el monte de una manera sostenible, potenciando nuestro patrimonio cultural y natural, algo que es responsabilidad de todos pero que no todos hacemos con tanto ahínco como personas como él. 

Sociedad Extremeña de Zoología.

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