La grulla común (Grus grus), la dama invernante en Extremadura.

La grulla común (Grus grus), la dama invernante en Extremadura.

La grulla común (Grus grus), la dama invernante en Extremadura.

 

Hace ya muchas décadas que al llegar el frío a Extremadura, casi simultáneo al comienzo de la caída de los millones de bellotas de los Quercus que arropan nuestras dehesas, empieza uno de los más bellos acontecimientos de nuestra naturaleza, miles de grullas finalizan un largo viaje de varios miles de kilómetros desde sus áreas de cría en el Norte y el Este de Europa, siendo su destino nuestros fértiles y templados campos.

En la noche sobre la ciudad se pueden oir los trompeteos que anuncian su llegada, audibles a cientos de metros y que mantienen unida a la bandada, formada normalmente por varias familias constituidas por el padre, la madre y el pollo del año.

Ocupan nuestros campos durante aproximadamente 5 o 6 meses, comiendo en zonas de rastrojos de arrozal o maizal y degustando las bellotas como plato primitivo estrella para ellas, alimento rico en proteína y en grasas de calidad, así como gran fuente de antioxidantes, pues eran las bellotas casi lo único que comían antes de que el maíz o el arroz se plantara en nuestra región, y siendo el atrayente que las llamaba a pasar el invierno en las dehesas.

Tras la modernización del campo y la intensificación de nuestro medio ambiente y la explotación de muchos recursos naturales las poblaciones de Grullas tienen nuevos peligros y esto puede hacer que en un futuro hayan cambiado sus comportamientos, algo que sería una gran pérdida para nuestra región ya que la Grulla está considerada en Extremadura como ave invernante e  incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura (Decreto 37/2001) y catalogada como especie “de interés especial” con un Plan de manejo para asegurar su conservación (O.C.G. 22/01/09).

En la actualidad, repartidas por nuestra comunidad podemos encontrar entre unas 80.000 y 90.000 grullas disfrutando de este paraíso. Por el día buscan lugares para comer en pequeños grupos y al atardecer se reúnen en grupos de incluso miles (8340 en el Borbollón según el último censo) para dormir, siempre en islas de pantanos o a orillas de grandes ríos o masas de agua para protegerse de los depredadores.

Ciertas grullas (una proporción de 1/1000 aproximadamente) tienen unas anillas en sus patas con una combinación de números y colores, estas son las grullas que todo ornitólogo desearía ver, pues son objeto de estudio para conocer más acerca de sus movimientos poblacionales, aportando el dato de la observación estamos colaborando con la ciencia y también podemos conocer cuáles han sido los movimientos en la historia de esa grulla.

Si vemos una grulla con anilla podemos contactar con nuestros compañeros de Grus Extremadura y ellos se encargarán de registrar el dato y aportarnos la información del histórico de ese individuo.

La migración de las grullas es un evento precioso, histórico y natural, cuántos pueblos verían levantar, cuántos castillos construir y cuánta vida nacer y morir.

Por la conservación del medio natural de la Grulla Común (Grus grus) y el desarrollo basado en el respeto al Patrimonio Natural como es nuestra grulla, potencial de riqueza rural.

Sociedad Extremeña de Zoología

 

 

 

 

 

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